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El Delorean de Volver al Futuro esta aquí en Racing5

El Doc eligió bien. Quizas por eso terminó en el Museo de la Moda, por su gran estilo.

Marty McFly: «Espera un minuto… ¡¿Doc, me estás diciendo que construiste una máquina del tiempo en un Delorean?!»

Dr. Emmett Brown: «Viéndolo desde mi punto de vista, si vas a construir una máquina del tiempo… ¿Porque no construirla con algo de estilo?»

El sueño de muchos de los amantes de los ochenta, así como el desvelo de tantos otros tuercas es conocer y estar cerca de un Delorean DMC-12. Más aún, si está arreglado como la famosa Máquina del Tiempo de Volver al Futuro (1985), la película que hizo que el Delorean obtuviera el estatus de auto de culto, atribución que jamás logró alcanzar como vehículo de producción, tanto por su bajo desempeño y alto precio, como por los escándalos de droga que se le asociaron a su creador, la leyenda del automovilismo y padre del Pontiac GTO, John Z. Delorean.

Viaja junto a nosotros al pasado y acompáñanos a recorrer la corta historia de este incomprendido exótico, en su exclusiva llegada a Chile para formar parte de la exposición «Volver a los 80″ del Museo de la Moda.

Solo se alcanzaron a fabricar cerca de 9000 Deloreans completos. En vida existen cerca de 6500, funcionando y en manos de fieles fanaticos y seguidores de la marca.

¿De donde salio el Delorean?

El Delorean nace de la mente de uno de los ingenieros más «rebeldes» en la historia del mundo motor. John Z. Delorean comenzó su carrera en Packard, hasta que se le llamó de General Motors para sumarse a la división de ingeniería de Pontiac. Aquí Delorean hizo de las suyas donde no solo ayudó al desarrollo de algunas piezas de alta ingeniería y estructura, sino que además cambió la alicaída imagen de Pontiac, de ser un auto «para abuelitas» a ser una marca asociada con deportivos rápidos y furiosos. Delorean fue el padre de 4 autos muy importantes dentro de la historia de Pontiac, el GTO, el Le Mans, el Grand Prix y el Firebird.

Así fue como fue promovido de simple ingeniero a jefe ingeniero y finalmente a director de Pontiac. Cuando ya había tocado techo, lo cambiaron a Chevrolet, donde ayudó a levantar las ventas y a abaratar costos, además de resolver serios problemas que tenían con algunos nuevos lanzamientos. Su espíritu rebelde y extravagante lo hizo uno de los altos cargos más jóvenes en la historia de General Motors. En 1972 llega a ser Vice Presidente de la división completa de autos y camionetas de General Motors y cuando estuvo a punto de ser presidente de la compañía completa decide dejar la empresa para dedicarse a trabajar en su propia marca, la Delorean Motor Company.

¿Ud. creia que John Delorean iba a crear un auto asi como cualquier otro? Esta muy equivocado. En palabras simples el Delorean DMC-12 es como un Lotus Esprit con motor Renault. Una mezcla exótica.

La polémica Máquina del Tiempo

Delorean armó su planta en Irlanda y encomendó el diseño del DMC-12 a Giorgetto Giugiaro, quien tomo algunos elementos del Lotus Esprit (recuerde que el también lo diseñó) para darle forma al vehículo. Este tendría un motor trasero que en su versión de prototipo era un rotativo Wankel de origen Citroën pero que por ser muy gastador decidió cambiarse por el conocido V6 PRV (Peugeot-Renault-Volvo).

La ingeniería inicial del proyecto no era viable para el modelo de producción por lo que se le encomendó al mismísimo Colin Chapman que prestara sus manos y su experiencia. Así fue como el diseño de la suspensión y el chassis en forma de X, elementos sacados del Lotus Esprit, terminaron en el Delorean. De ahí que el Esprit y el DMC-12 son algo así como primos de segundo grado.

Finalmente el Delorean comenzó su producción en 1981. Su diseño estaba marcado por sus atípicos paneles de acero inoxidable y su estilizado diseño. Su equipamiento contaba con radio AM/FM stereo, aire acondicionado, equipamiento eléctrico completo, asientos de cuero, transmisión automática o mecánica a elección y frenos de disco en las 4 ruedas. Su precio era cercano a los 25 mil dólares, equivalente a unos 60 mil dólares en la actualidad. Destacaban sus llamativas puertas en ala de gaviota, las que para ser levantadas necesitaban de brazos telescópicos especiales (por el peso de las puertas) los que se diseñaron con estándares aeronáuticos.

El defecto más grande de este auto era su desempeño. El motor PRV 2.8 V6 que fue instalado en el Delorean tenía una potencia estimada de 170 caballos de fuerza. Claro que al agregarle el catalizador -que es norma en Estados Unidos- la potencia bajo a unos miserables 135 caballos de fuerza. Esto estuvo por resolverse con una versión prototipo del DMC-12 que equipaba doble turbo, del cual solo existieron 3 prototipos, los que son muy codiciados por los coleccionistas. Su ventaja era su peso, siendo más ligero que todos sus rivales. Aun así no le bastaba.

Muerte y Resurrección

La empresa nunca vendió los suficientes Delorean y a fines de 1982 entró en quiebra. Esto sumado con los cargos que se le asociaron a Delorean por tráfico de droga (una larga historia que te contaremos en otra oportunidad).

Aunque finalmente estos cargos fueron retirados, su reputación cayó y su legado quedo en el olvido, salvo para los más tuercas. Las piezas, los DMC-12 que quedaron a medio armar, así como repuestos y herramientas completas de la fábrica fueron adquiridos por Stephen Wynne, un empresario de Texas que transformo su tienda de repuestos exclusiva de Delorean en la nueva Delorean Motor Company. Él también adquirió todos los derechos de marca y logotipos, por lo que puede construir nuevos Delorean y lo hace, junto con restaurar y mantener un servicio técnico de calidad para los 6500 Deloreans que circulan por el mundo.

Si quieres un Delorean, puedes comprar uno usado y certificado por la DMC o ponerte en lista para uno nuevo, construido a partir de los chassis que quedaron sin terminar, con el vasto stock de piezas restantes y otras piezas mejoradas. Este es el DMC-12 S2, que tiene 200 caballos de fuerza, materiales mejorados y que puedes encargar hasta con Turbo o con sistemas de DVD y GPS. Incluso si tienes Gran Turismo 4 en tu casa, puedes jugar con él.

John Z. Delorean murió el año 2005 producto de un accidente cerebro-vascular.

Nada como el Acero Inoxidable.

Volver al Futuro

El Delorean DMC-12 fue la última opción en la planificación del guion de la película. Al principio la máquina del tiempo sería un sistema laser instalado al interior de la casa del doctor. Después este sistema se cambiaría por un refrigerador que funcionaria con una explosión nuclear a escala. Esto fue modificado porque Steven Spielberg, productor ejecutivo de esta película, no quería que los niños al verla terminaran subiéndose arriba de los refrigeradores y lastimándose en la casa por culpa de una película, según declaró Robert Zemeckis (Director) en una entrevista. Finalmente se llegó al Delorean ya que era un auto muy futurista y llamativo que contaba con alas de gaviota. Así fácilmente podría confundirse con una nave espacial en 1955.

Lo divertido es que el Delorean se transformó en un icono después de haber quebrado la empresa. Cuenta la historia que John Z. Delorean al ver la película, mando una carta a Robert Zemeckis y Bob Gale (Co-Guionista y Productor General) agradeciéndoles por haber inmortalizado su auto en una película. Muy feliz debe haber estado Delorean ya que la película se transformó en una trilogía que hasta el día de hoy es un fiel reflejo de la cultura de los años 80 y una película muy querida por todos.

El Delorean se encuentra en el Museo de la Moda como parte de la exposición «Volver a los 80’s», una galería muy recomendada para los fanáticos de la moda y de la cultura de los 80, con prendas exclusivas (hasta la chaqueta de Terminator), música y estética que te harán viajar al pasado de manera instantánea. Para los que somos más tuercas, llama la atención un gran Cadillac estacionado en la entrada de la casa-museo (no es parte de la exposición ochentera) y 5 autos clásicos de los ochenta enterrados en el patio.

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Ex-Editor y Test Driver - La grua se lo llevó a la competencia, despues de 6 años defendiendo los colores de la Escuderia Naranja. Sin embargo, en su corazón, todos sabemos que es de los nuestros. En Twitter es @absolutbeer

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