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El lado B: Algunas cosas que no siempre vemos del Dakar y que lo convierten en un evento único

El Dakar es mucho más que el simple paso de los vehículos de la caravana.

El Dakar es mucho más que una carrera. Es más que un espíritu de competencia y cooperación. Durante 15 días, el Dakar es la vida misma, tiene vida propia e historias que van mucho más allá de ver pasar a los vehículos de asistencia y de la carrera por más de 600 kilómetros cada día, en las condiciones más complejas que se nos pueda ocurrir. Tal como en nuestra vida cotidiana, hay cosas triviales que hay que hacer día tras día y que no siempre tenemos la oportunidad de ver en la transmisión por televisión (si estás en Chile, solo si tienes cable, obvio) o cuando visitamos las zonas de espectadores de alguna de las etapas del Dakar.

Tras el salto, algunas cosas que pasan tras bambalinas en el día a día del Dakar.

Un Snack en el medio del desierto

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¿Te has preguntado que come un piloto del Dakar que tiene que pasar una etapa de casi 8 o 9 horas arriba del auto, a veces mucho más?  La organización y los equipos se esmeran en entregar snacks contundentes pero fáciles de transportar arriba del auto a sus tripulaciones. En el caso de los pilotos de punta, ellos saben que los riesgos de que una etapa se alargue más de la cuenta son pocos, por lo tanto no cargan comida adicional en sus vehículos como si hacen los equipos de camiones y algunos autos antes de las etapas más duras. El snack de un piloto dakariano nos fue facilitado para esta nota con mucha buena onda por parte de Jean-Marc Fortin, copiloto de Krzysztof Holowczyc. La colación incluye varias cosas que podrían abrirse y comerse muy rápidamente en un enlace o dentro de la misma especial en segmentos donde no haya peligros señalizados por el road-book: papas fritas, galletas, barras de cereal, galletones, frutas en conserva, un clásico manjar y el plato principal, un práctico pote de porotos con jamón que puede comerse tanto frío como caliente. Además vienen un par de jugos. Nada mal, suficiente para sobrevivir durante la etapa y llegar a comer en el casino del Bivouac marcando la hoja de ruta del día siguiente.

Los Loctite Charlies, los mejores amigos de los equipos en el Bivouac

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Las asistencias y mecánicos de los equipos no siempre pueden solucionar todos los problemas de los vehículos. O tal vez pueden, pero hay quienes pueden hacerlo más rápido e incluso mejor. Se trata de los Loctite Charlies, que trabajan sin descanso con los adhesivos y selladores de Loctite y Teroson reparando las máquinas dakarianas que requieren recambios de parabrisas, sellar roturas en radiadores, tanques de agua y combustible y averías en parachoques, guardabarros y cadenados. Puntualmente, en el bivouac de Copiapó, los Loctite Charlies tuvieron su día de mayor demanda tras la Etapa 7, el famoso «loop»: 35 reparaciones en un día.

Los Charlies además reponen día a día un kit de emergencia con adhesivos y herramientas para todos los pilotos de autos y motos. Ese kit muchas veces salva la carrera. Marc Coma comentó que sin contar con ese kit el año pasado, probablemente habría tenido que abandonar el Dakar cuando sufrió su caída en Atacama. Bueno, además Coma es piloto de Loctite, era esperable que lo dijera. En el video abajo, Nasser Al-Attiyah recibe su kit en las verificaciones técnicas en Mar del Plata.

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Un lavado, primer paso del trabajo en el Bivouac

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Los autos del Dakar llegan al campamento llenos de tierra. Obvio ¿verdad?. ¿Ven que postean tonteras en Racing5? No, pero es que es en serio, llegan tan llenos de tierra, polvo incluso pequeñas piedras incrustadas dentro de todas las secciones del auto, incluyendo el motor y las zonas de refrigeración para los frenos y otros dispositivos. Luego, antes de cualquier reparación, antes de hacer cualquier cosa con el auto, un buen lavado es necesario. Y no basta con ese de los rodillos en un servicentro, un manguerazo o con un pañito. Debe ser un lavado a presión para sacar toda la tierra posible. Es por eso que en Copiapó se instaló Kärcher con un completo equipo de hidrolavadoras a presión para permitir a los equipos limpiar por si mismos a sus vehículos. Habían secciones para autos, otras para camiones y finalmente para motos y quad. Después de unos 15 minutos de trabajo, los autos salían perfectos casi nuevos por dentro y por fuera, y con colores «reales», permitiendo a los mecánicos trabajar. Las colas en los lavaderos eran enormes, por lo tanto muchos pilotos de punta preferían estacionar sus autos y pasárselos a sus mecánicos mientras ellos se encargaban de preparar la hoja de ruta o simplemente dormir.

orly terranova
La Toyota Hilux de Orly Terranova debe llegar a Lima para poder volver a Europa. Para que los oficiales sepan que está fuera, viene con una enrome cruz en el número 308.

Los fantasmas que siguen viajando

Ya sabes que la caravana del Dakar son mucho más que 465 vehículos inscritos para correr. Por cada vehículo hay al menos un camión o vehículo de asistencia para mecánicos y equipo de prensa y dependiendo del tamaño del equipo, puede haber más. Sumemos a la prensa, invitados, organización y televisión. Esto ya nos pone bien por sobre los 1000 vehículos. Y la caravana disminuye muy poco, abandonen los vehículos o no de la competencia. Claro que si, porque la mayoría de los autos vienen desde Europa en un barco, por lo tanto deben volver a Europa en un barco. Este año, el buque los está esperando a todos en Lima, por lo tanto, todos deben llegar allá como sea. Esto significa que los autos abandonados que aún pueden moverse por si mismos deben hacer la ruta por carretera o bien arriba de camiones de remolque. Para que la organización no se confunda y deje pasar a un vehículo fuera de competencia a las rutas de las etapas, se le ponen cruces a los números de los autos abandonados que siguen viajando con la caravana. Unos verdaderos «zombies».

Autos célebres que se encuentran con la famosa cruz son el Proto Dessoude de Christian Lavieille (N° 306), la Toyota Hilux de Orly Terranova (N° 308) y últimamente se ha sumado la Hummer de Nasser Al-Attiyah (N°300). Asimismo, el equipo peruano Duro 4×4 reparó su abandonada Toyota Tacoma apodada «Rita» para acompañar a la caravana en Perú aún cuando abandonaron  en la primera etapa dentro de su país. Autos argentinos o chilenos abandonados en general se devuelven a sus bases remolcados o por su cuenta, ya que llegaron por sus propios medios a la largada en Mar del Plata.

Así volvieron al menos unas 5 motos al bivouac de Copiapó.

Una manera poco usual de rescate

Muchas veces los vehículos del Dakar que abandonan, lo hacen porque simplemente no pueden salir de un punto muy difícil de la ruta donde se han metido. Si por su cuenta o arrastrados no pueden salir de la penosa situación, es casi imposible que el tosco camión escoba pueda acceder al lugar, sacarlos y  llevárselos de vuelta al bivouac. Entonces, la única opción es evaluar una forma poco ortodoxa de rescate: ¡Con los helicópteros de la organización! La mañana siguiente a una etapa muy difícil, podrás ver a los helicópteros saliendo y volviendo con los pilotos a bordo y las motos (normalmente) u otro vehículo colgando. En Copiapó, tras la etapa «loop» hubo al menos unas 4 motos que fueron transportadas así. Una manera eficiente, rápida y bastante impresionante de sacar vehículos destruidos o abandonados de la ruta…

Editor Área Motorsport

Sigo el automovilismo desde los cuatro años. Es un deporte que nunca deja de sorprenderme, y que me gusta porque mezcla tanto la destreza y estrategia de los pilotos y equipos con la mecánica y tecnología de los automóviles. Me puedes encontrar en Twitter hablando sobre autos como @felipegana

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