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Perdieron la brújula: Randy Bernard deja de ser CEO de IndyCar, incierto futuro para la categoría

Randy Bernard, ex-CEO de IndyCar, junto a Brian Barnhart, presidente de Operaciones. Randy no va más. (Imagen: IndyCar Media)

Tras una reunión «de emergencia» de su directorio, Hulman & Co., propietarios de Indianapolis Motor Speedway y de la IZOD IndyCar Series, anunciaron hace pocas horas que Randy Bernard dejaría inmediatamente el cargo de CEO (Chief Excecutive Officer) de la principal categoría de open-wheel de Estados Unidos. Todo esto, después de varias semanas de rumores de la salida de Bernard sumados a una posible compra de la categoría, que estaría siendo maquinada por Tony George, el fundador de la serie allá por 1996. Jeff Belskus, CEO de Indianapolis Motor Speedway (IMS), asumirá el cargo de dirigir a la IndyCar de forma interina, mientras el directorio de Hulman & Co. decide quién reemplazará a Bernard. En el comunicado entregado por IndyCar y IMS, no se entregan razones de la decisión, solo se cita la reunión de «emergencia» y se indica que Bernard continuará en un cargo de «asesor» de IndyCar tras haber renunciado, aunque claramente esto no significa nada. Randy Bernard se encontraba en su tercer año de cinco firmados por contrato en 2010.

La historia de Bernard y la IndyCar ha sido de amor y odio. Pero principalmente de odio, aún cuando desde su llegada, Bernard impulsó cambios e ideas para intentar recuperar la posición que IndyCar tuvo a principios de los 90′ y que perdió por la separación entre CART y Indy Racing League en 1995. Bajo el régimen de Bernard se implementaron las relargadas a doble fila, se aceleró el proceso de incorporación de un nuevo auto, el Dallara DW12, se atrajeron nuevas marcas como Chevrolet y Lotus y se sumaron óvalos y circuitos callejeros que no eran parte del calendario reciente de IndyCar como Milwaukee, Las Vegas, Fontana, Detroit, Houston y Pocono (estas últimas anunciadas para 2013), finalmente se implementó la idea de hacer fechas dobles que se probará en tres fines de semana en 2013.

Sin embargo, muchas de estas ideas, atractivas para los fanáticos, terminaron formandole enemigos dentro del directorio y dentro de los equipos de la categoría. Una de las mejores temporadas de IndyCar en el último tiempo no lo salvarían: El Dallara DW12  que debutó este año fue considerado excesivamente caro, muy por sobre el precio prometido por Bernard, lo que no puso contento a los dueños de equipo, acostumbrados a gastar mucho menos por un auto que llevaba ocho años en uso.  Las largadas a doble fila tampoco fueron bien recibidas, por aumentar el número de contactos entre los pilotos y por tanto, el costo potencial de una carrera en  circuito callejero o permanente. La llegada de dos nuevas marcas impuso desafíos en la paridad, lo que hizo que algunas decisiones favorecieran a una u otra marca, lo que terminó enojando a los dueños de equipo con Chevrolet, tras ser aceptada una modificación excepcional a los motores Honda. Finalmente, los nuevos circuitos también golpearon a Bernard, que pese a salvar las carreras de Milwaukee y Baltimore,  sufrió con la pérdida de la fecha programada en China (con la cual IndyCar perdió 7 millones de dólares que ya había gastado) y con la tragedia en la que terminó la fecha de Las Vegas en 2011. Esto, algunos errores y principalmente problemas de comunicación con los equipos (tal vez por no ser o haber sido uno de ellos en su pasado) terminaron hundiendo a Bernard, pese a las buenas ideas y a colocar a IndyCar en una mejor posición económica que aquella con la cual la había recibido. Los rumores firmes de su salida comenzaron en Mayo de este año. Finalmente, el directorio a través de la presión de Tony George, interesado en desbancar a Bernard y comprar la categoría, cedió y decidió apartar al CEO.

La temporada de IndyCar fue excelente, con buenas carreras, nuevas locaciones y nueva energía. Incluso el primer campeón estadounidense desde 2006 (Ryan Hunter-Reay). Pero no fue suficiente para salvar a Bernard. (Imagen: LAT / IndyCar)

¿Qué se viene? Difícil saberlo, pero en los cargos altos, se sabe que los cambios no son muy buenos. Nunca. Es mejor la estabilidad. Tony George podría tener una carretera libre para seguir con su plan de comprar IndyCar y retomar el poder, apoyado por los dueños de los equipos. Hulman & Co. podría colocar a un nuevo CEO, basado en un head-hunting  similar al que utilizaron para llegar a Bernard. O Belksus u otro directivo de IMS podría subirse al cargo, manteniendo el control de la categoría, que cada vez es vista como más «cacho» para Indianapolis, pero vital para mantener vivo el negocio que son las 500 Millas. Como queda claro, hay muchos caminos y en este momento, IndyCar no ha tomado ninguno, lo que habla mal de su futuro. No hay rumbo, no hay visión de futuro. Particularmente con los gigantes de NASCAR y las categorías de endurance American Le Mans y Grand-Am, sus principales «rivales» en el motorsport estadounidense, con planes mucho más claros y estables para el futuro. La inestabilidad y la «caza de brujas» seguro no resultan muy atractivos para posibles sponsors o socios que quieran sumarse a la categoría. ¿Será el comienzo de un largo (¡o corto!) camino al fin? Como sea, no son buenas noticias para los chicos de IndyCar, que deberán encontrar rápido el rumbo si es que no quieren naufragar…

Editor Área Motorsport

Sigo el automovilismo desde los cuatro años. Es un deporte que nunca deja de sorprenderme, y que me gusta porque mezcla tanto la destreza y estrategia de los pilotos y equipos con la mecánica y tecnología de los automóviles. Me puedes encontrar en Twitter hablando sobre autos como @felipegana

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