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Delta Wing, la pérdida de Indycar es la ganancia de las 24 Horas de Le Mans

Si se recuerdan, cuando salió el comité ICONIC para seleccionar el nuevo Indycar para el año 2012, Chip Ganassi se puso con billete para financiar un revolucionario concepto que cambiaba todos los parámetros de como se han hecho los autos de fórmula en las últimas cuatro décadas. Era el Delta Wing, que a pesar de todos los chistes que no iba a doblar y su evidente similitud  a una cierta parte de la anatomía humana, hizo que Indycar se pusiera las pilas con respecto al reemplazo del añejo Dallara que partió corriendo en 2003.  El auto no fue aceptado finalmente, pero el ACO, la entidad que regula las 24 Horas de Le Mans, con el fin de mantener relevante la carrera y por extensión la categoría, tiene una entrada adicional llamada el «Garage 56«. Y adivinen a quién invitaron para el próximo año…

Sí, al Delta Wing. El Garage 56 es para autos fuera de clasificación pero que muestran innovación de distintos tipos, y muchos pensaban que un auto eléctrico o híbrido como el Porsche 911 Hybrid iba a ocuparlo. Pero es tan revolucionario el concepto del Delta Wing, que se lo ganó.

Para los familiarizados con la computación, el DW es el equivalente de Linux dentro de los autos de carreras, es decir, una organización que coloca el diseño (código) fuente del auto con las especificaciones de todos las piezas, motores, etc. Cualquiera puede acceder a ellas en un sitio Web y hacerle mejoras al auto, pero tiene que enviar las nuevas piezas a Delta Wing para que la apruebe y además fija el precio. También evita que un equipo oficial reciba una pieza especial antes que el resto de sus competidores (Por ejemplo los motores Suzuka Special que Honda hacía cuando estaba en F1 o las alas distintas que Lola le pasaba a Newman-Haas en CART porque era el equipo oficial). Es decir permite la innovación y controla a su vez los costos.

Como pueden darse cuenta en las fotografías, el auto también es completamente distinto a los que estamos acostumbrados, no tiene alerones para generar la carga aerodinamica que lo mantiene pegado al suelo, solo un estabilizador vertical para que pueda derrapar controladamente y sea más espectacular. La carga aerodinámica la crea con un piso con túneles, lo que permite que el auto pueda acercarse a otro y poder pasarlo sin perder eficiencia aerodinámica. Logra el mismo rendimiento que un auto actual, pero tiene el doble de eficiencia de combustible, pesa la mitad y tiene la mitad de potencia. Se planea usar el «Motor Global» de 1,6 litros turbo y 300 caballos que la FIA está impulsando para F1, WTCC y WRC y que Indycar no quiso adoptar.  El precio del chasis estará alrededor de US$ 360.000. Para la aventura del próximo año en Francia se formó un equipo llamado «Project56» formado por DeltaWing LLC, creadores del concepto, Highcroft Racing, bicampeones de ALMS y responsables del programa de Honda en esa categoría y la leyenda Dan Gurney, ganador de Le Mans con el Ford GT 40, inventor de la celebración con el spray de champaña y diseñador de los maravillosos Eagle de los años 60 al 90.  Los que vieron CART en los 90 se acuerdan de los Eagle Toyota con la cabeza de águila en la punta del auto. Highcroft correrá el auto y All American Racers lo construirá a partir del próximo mes. Se espera que ocupen neumáticos Firestone/Bridgestone, ya que esta empresa desarrolló prototipos para el modelo presentado para Indycar.

El auto es controversial por decir lo menos,  pero atraerá durante las pruebas y hasta Le Mans mucha atención, que era exactamente lo que necesitaba Indycar. Es lo más alejado del concepto «spec racing» que ha habido en años y vuelve nuevamente relevante las carreras de autos al desarrollar tecnologías que se ocupen en la calle y no al revés.

Los dejo con la simulación de la vuelta al Circuito de Le Sarthe:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Qab8Jkk3yNA[/youtube]

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