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[Toma de contacto] Hyundai Grand i10 Sedán, un pequeño que pisa fuerte

Hace un año que el Grand i10 Sedán de la generación pasada salió de los concesionarios de Hyundai. Tiempo después llegó el Grand i10 hatchback de nueva generación, pero todavía tenía que llegar este momento: el lanzamiento del renovado Grand i10 Sedán. Luce más moderno, es un poco más espacioso y sigue siendo económico en combustible, pero además se comporta como un auto más grande y refinado de lo que aparenta.

Esto se hizo notar durante la presentación del modelo que partió en las oficinas de Gildemeister en Vitacura y continuó con una toma de contacto hacia la Viña Matetic, en la Región de Valparaíso. Para la ocasión la marca dispuso siete Grand i10 Sedán en su versión más equipada de las dos que llegan a Chile, ambas siempre impulsadas por un motor gasolinero de 1.2 litros.

Mucho sedán en sólo 4 metros

Desde que el Grand i10 Sedán llegó a Chile en 2016, Hyundai ha puesto más de 7.150 unidades en las calles del país. La clave está en el máximo provecho que Hyundai consigue sacar de los 3,99 metros de largo y 1,68 metros de ancho de este city car con cola. Esa tarea en el diseño automotriz se llama empaquetamiento y es lo que permite que en este auto puedan viajar cuatro adultos con un buen espacio, incluso con todo su equipaje en el maletero.

Gran parte del trabajo con este modelo ya estaba hecho a raíz de su hermano hatchback. Ambos fueron diseñados a partir de la plataforma de la generación anterior, aunque la distancia entre ejes creció igualmente en 2,5 centímetros (2,45 metros) y su anchura en otro par de centímetros. Esos datos corren para ambas carrocerías, pero este sedán agrega 19 centímetros de largo al integrar un maletero que alcanza unos sorprendentes 405 litros.

Las líneas generales de diseño son las mismas, aunque sus caras de diferencian por una parrilla más estirada verticalmente en el hatchback y unos “corchetes” de luces de conducción diurna dobles en el sedán. Las llantas de 15’’ también son distintas en este caso, aunque estas sólo están en la versión más equipada, pues la de entrada lleva tapas plásticas sobre una llanta de hierro. El diseño posterior se conjuga bien con el resto del auto e incluso recurre a la moda de unir los focos traseros.

Aunque este es un vehículo inherentemente urbano, sacarlo de su zona de confort por la Ruta 68 fue una grata experiencia, en parte gracias a su acogedor habitáculo. A diferencia de otros city car del mercado, el Grand i10 se aventura a escapar de los típicos paneles negros por todos los lados. Cada panel plástico, por duro que sea, está sólidamente encastrado en su sitio y tiene un buen tacto.

La multimedia se despliega en una pantalla de 8’’ que es parte del equipamiento estándar del Grand i10 Sedán. La interfaz es clara y rápida, lo que demuestra una buena implementación de la tecnología para quienes no necesariamente son fanáticos o muy hábiles con ella. Además, la instrumentación tras el volante mezcla lo analógico y lo digital de una forma atractiva y sencilla de leer.

También como equipamiento de serie tiene aire acondicionado con salidas de aire para las plazas traseras, alzavidrios, espejos retrovisores y cierre centralizado eléctrico; controles de audio al volante, puerto USB para carga, sistema de multimedia bluetooth con Apple CarPlay y Android Auto, y alarma.

En seguridad cumple con dos airbags frontales, frenos ABS anclajes ISOFIX y cámara y sensores de retroceso. El control de estabilidad por ahora sólo se encuentra en la versión más costosa, pero desde enero o febrero del próximo año también será incorporado a la versión de entrada. No obstante, el asiento central trasero tiene un cinturón de cintura (no de tres puntas) y, por otra parte, el Global NCAP calificó al Grand i10 con sólo 2 estrellas. Lamentablemente, esta también es la realidad del segmento.

Primeras impresiones en ruta

Una buena fracción del día de este lanzamiento se pasó manejando este pequeño sedán por la Ruta 68 y las carreteras urbanas capitalinas. Ciertamente no son su hábitat natural, ya que por sus dimensiones y tren motriz lo pasará mucho mejor en la ciudad. Sin embargo, el Grand i10 Sedán sorprendió por el buen comportamiento de su chasis y su calidad de rodadura.

La segunda generación de este modelo, aunque recicla la plataforma que ya se le conocía, llega a ocupar hasta un 65% de acero avanzado de alta resistencia. Esto, además de reforzar la carrocería en puntos estratégicos en virtud de la seguridad del habitáculo, contribuye directamente a la eficacia de su chasis y puesta a punto.

Es evidente el cuidado de la aislación sonora y de vibraciones que se transmiten al habitáculo. Sólo el motor se torna intrusivo cuando toca acelerarlo, pero no es nada exagerado, especialmente dentro del segmento. Los asientos delanteros son cómodos y altos, lo que facilita la visibilidad, pero podría penalizar a los más altos o corpulentos; sería bueno que este asiento bajara mucho más cerca del suelo.

En el camino de ida la caravana tomó un desvío desde la Ruta 68 hacia Los Maitenes y Lagunillas, donde se encuentran caminos muy revirados. Acá el Grand i10 Sedán se lució por su aplomo. Al volante entrega una sensación de seguridad y confianza, ya que obedece sin titubear a los cambios de dirección, pisa y se apoya con franqueza durante las curvas sin hacer cabeceos extraños, ni siquiera al corregir la trazada.

El punto no tan fuerte es la pareja motor y caja de cambios. Estos son un bloque de 1.2 litros que entrega 82 hp y 114 Nm a una transmisión manual de cinco velocidades. Para el tránsito en ciudad este tren motriz está muy bien ajustado, pero pierde brío a velocidades de carretera. De todas formas, según el Ministerio de Energía es un conjunto muy económico: entrega hasta 14,3 km/l en ciudad y 20,8 km/l en carretera. Durante la ruta no pudimos comprobar con exactitud este rendimiento, pero no son cifras inalcanzables.

Así, se concreta la llegada del Grand i10 Sedán a Chile en dos versiones: Plus, desde $9.790.000; y Value a partir de $10.590.000, incluyendo el bono de la marca por 300 mil pesos. Hay una oferta de seis colores, todos con stock para entrega inmediata mientras este dure, según cuentan desde la marca.

Soy un tipo sencillo. Cuando chico me picó el bichito de la pasión por los autos y los síntomas todavía no se me pasan. Los efectos secundarios me llevaron a estudiar periodismo. Hoy estoy acá para entregarme a quienes leen a la naranja.

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