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NASCAR: Una Daytona 500 que será recordada por mucho tiempo

Matt Kenseth gana una edición que será recordada. (Imagebn: ovalzone.com)

Esta edición de la Daytona 500 tuvo de todo. Si ya el que se haya suspendido la carrera para el día lunes era un hecho histórico (por primera vez en la historia el evento no se corría un domingo), lo que ocurrió anoche fue algo que no se lo esperaba ni la persona más pesimista que siga a NASCAR. El terrible accidente de Juan Pablo Montoya y la victoria de Matt Kenseth serán los hechos que más se recordarán de esta edición de la Daytona 500.

¡Qué carrera!, quién se hubiera imaginado toda la emoción y el drama que tuvo la 54 edición de la Daytona 500, la carrera más importante, de mayor prestigio y la que entrega la suma más grande en dinero para los participantes.  Todo partió mal el domingo, con la incesable lluvia que cayó en el Superóvalo ubicado en Daytona Beach, Florida, haciendo posponer por primera vez el evento para el día lunes. Sin embargo, aun así habían problemas con el clima, ya que el pronóstico meteorológico indicaba que a la hora que se fijó la carrera (12 ET), las chances de lluvia eran sumamente altas (sobre 60%) por lo que difícilmente sería posible realizar la carrera a esa hora, mientras que desde las 18 ET las probabilidades bajaban a 30% y menos. Por lo tanto, en  una decisión muy inteligente por parte de NASCAR,  decidieron que  la Daytona 500 sería a las 19 ET, en un horario prime para la TV estadounidense y en señal abierta a través de FOX, lo cual les permitiría que más gente pudiese asistir a la pista y que los ratings televisivos no se vieran afectados por el horario fijado anteriormente. Así pues, dieron las 19 ET y se largó la carrera, y con ella toda la emoción que nos tiene caracterizado NASCAR.

Largada de la Daytona 500. (Imagen: Tom Pennington.)

En la pole se encontraba  el popular piloto Greg Biffle, seguido de Carl Edwards, quienes al darse la bandera verde, tuvieron una lucha muy intensa, seguidos por el resto del pelotón. Sin embargo, ya en la vuelta 2 tuvimos el primer Big One de la noche. El cinco veces campeón de la Sprint Cup Jimmie Johnson se fue contra el muro en la línea de meta debido a un toque de Elliot Sadler, lo cual ocasionó una reacción en cadena  de los demás autos que chocaron entre sí, siendo los más afectados David Ragan y Danica Patrick, quienes colisionaron el auto de Johnson a gran velocidad. Por suerte, nadie salió lesionado y bajaron por sus propios medios de los coches.

El accidente de Jimmie Johnson. (Imagen: Indystar.com)

Después de la limpieza respectiva, bandera verde y la carrera toma la dinámica del “pack racing”, algo que los fanáticos más acérrimos reclamaban en los dos últimos años ya que la forma de correr luego de la pavimentación de la pista el 2010 era en “tándem” o parejas, lo que hacía perder la emoción que tenía acostumbrado el correr en “pack”. La verde no duró mucho, ya que en la vuelta 13 nuevamente cayó la bandera amarilla debido a un trompo de Ryan Newman, que no ocasionó mayores incidencias.  Los pilotos se ordenan y en la vuelta 17 se relargó la carrera, teniendo diversos cambios en la punta a lo largo de las vueltas. La forma de carrera sigue siendo en “Pack”, pero los autos forman una, dos y hasta tres líneas side by side, lo cual es muy emocionante de ver. Mientras, en las graderías se observa una gran cantidad de personas, quienes a pesar de que haya sido día lunes en la noche, quisieron estar ahí. Según el reporte oficial de NASCAR, asistieron alrededor de 140 mil personas, teniendo el óvalo capacidad para 180 mil aproximadamente, una cifra sumamente buena considerando los factores que rodearon al evento.

Las casi 150 mil personas en Daytona observan la carrera. (Imagen: Rainier Earnhardt)

La carrera siguió, detenciones en pits que no fueron mayormente relevantes para lo que se estaba viendo en pista, hasta que en la vuelta 81 Jeff Gordon rompe su motor y ocasiona nuevamente bandera amarilla. Es abandono para el cuatro veces campeón de NASCAR y uno de los potenciales ganadores de esta edición. Los oficiales de pista hacen el respectivo trabajo de limpieza y la carrera comienza nuevamente, acercándonos a la tan esperada vuelta 100, que marca la mitad del evento, la hace oficial para NASCAR (es decir, que si ocurre alguna “tragedia”, llueve o algo por el estilo, la categoría está en condiciones de darla por finalizada), y además, en un hecho publicitario, el piloto que esté liderando esta vuelta 100 recibiría 200 mil dólares como premio. Este “regalo” se lo llevó el piloto Martin Truex Jr., quien empujado por Denny Hamlin  superó a Greg Biffle quien lideraba  en ese instante. La carrera continuó hasta la vuelta 129, donde hubo una amarilla debido a que Clint Bowler sufrió un problema en el auto. Nuevamente bandera verde en la vuelta 132, teniendo como líder al veterano Mark Martin, quien es superado  por Biffle. La carrera a partir de esta vuelta tomó la dinámica de fila única, algo lógico ya que los pilotos no querían arriesgarse a un accidente faltando aún muchas vueltas por correr hasta que se llegó a la vuelta 157, en donde el auto de David Stremme rompió el motor por lo cual cayó la bandera amarilla.

Hasta aquí todo normal,  los autos entran a los pits y salen sin problemas, sin embargo,  Juan Pablo Montoya reporta una vibración extraña en su coche, lo cual su equipo revisa en boxes y hace salir nuevamente el auto para no perder la bandera amarilla.  En tanto, los autos de limpieza se encontraban en la pista sacando la suciedad dejada por el auto de Stremme, y uno de estos coches de limpieza llevaba consigo una turbina de aire, la cual se utiliza para secar el asfalto en caso que sea necesario. Pues bien, la “tormenta perfecta” dio lugar en la entrada de la curva 3 de Daytona,  y es que Montoya pierde el control de su coche y choca de lleno con la camioneta de limpieza, la cual contenía más de 300 litros de combustible, por lo tanto una gran explosión dio a lugar. El auto del colombiano quedó casi destruido, pero logró salir sin mayores lesiones, pero la turbina que tenía la camioneta comienza a arder incontrolablemente, derramando el combustible a lo largo de la pista.  Los oficiales de NASCAR y bomberos hacen lo posible por controlarlo, y tardaron varios minutos en lograrlo, ante la sorpresa e incredulidad de los asistentes y televidentes, quienes no podían creer lo bizarro de la situación.  Obviamente este hecho fue Trending Topic a nivel mundial, siendo “Juan Pablo Montoya” y “Jet Dryer” temas durante varias horas en Twitter.

El fuego consume el vehículo de limpieza. Foto: sportsnation.com
El auto de Montoya después de chocar. (Imagen: foxsports.com)

Finalmente, NASCAR controló el incendio y evaluó el estado de la pista para ver la posibilidad de continuar o no con el evento. Faltaban 40 vueltas, y la organización tenía la capacidad para termina la carrera si quería. Después de momentos muy tensos, se decidió continuar con la Daytona 500, mientras los equipos de limpieza hacían lo imposible para tener la pista en condiciones aptas de competencia, incluso echando el detergente más reconocido por los fans de NASCAR al asfalto para limpiar el combustible derramado, que es TIDE (los más fanáticos entenderán el porqué).

Al momento de la bandera amarilla, lideraba la carrera Dave Blaney, quien nunca había ganado una carrera de NASCAR, por lo que obviamente no quería que se reanudara la carrera. Así y todo, después de casi 2 horas de espera, la pista quedó en condiciones de ser usada y nuevamente ondeó la bandera  verde en Daytona.  Un duelo por la punta intenso se observó, hasta que llegamos a la vuelta 176 y cae la bandera amarilla debido a un toque entre el australiano Marcos Amborse y Casey Mears. Vuelta 182 y la verde flamea en Daytona, siendo el pelotón liderado por Matt Kenseth. Una lucha intensa se ve en la pista, lo cual se vio reflejado en que en la vuelta 187 el segundo big one de la noche involucró a más de cinco autos, entre los que se encontraba Jamie McMurray, Carl Edwards, Brad Keselowski y Regan Smith. Trabajos de limpieza en la pista y la emoción ya se sentía en Daytona. Solo quedaban 10 vueltas, y todos saben lo que significa esto: ¡Acción pura!

Bandera verde y los autos toman una fila única, esperando ver quién se animaba a formar una segunda línea. Sin embargo, el tercer big one de la noche ocurrió, involucrando a múltiples autos en él, entre los que se encontraba Tony Stewart y kyle Busch, dos candidatos a quedarse con el evento. Esto significaba que tendríamos el Green-White-Checkered, por lo que terminados los trabajos de limpieza, los autos se agruparon detrás del Pace Car, siendo liderado por Matt Kenseth, seguido del hasta ahora piloto más popular Dale Earnhardt JR. (Veremos qué tan grande es el efecto Danica) y Denny Hamlin.

Matt Kenseth llegando a la meta. (Imagen: US Presswire)

Verde, Verde Verde y entramos a la última vuelta de la carrera, todos esperando un desenlace espectacular, pero más allá de algunas insinuaciones de Dale Jr. y Hamlin, la victoria quedó para el auto de Matt Kenseth, quien gana este evento por segunda vez. Celebración emocionada en Victory Lane, y una victoria que no se olvidará por todos los condimentos que hubo en ella.

Sin duda alguna que la victoria de Kenseth no será la noticia en los principales medios del mundo, sino que es el brutal choque de Montoya, lo cual también hará cuestionar de alguna manera la seguridad de NASCAR para este tipo de situaciones.

Sigue atento a Racing5, ya que nuestro enviado especial Felipe Gana tendrá algunas novedades sobre este evento y otras cosas relacionadas a NASCAR.

Kenseth celebrando junto al trofeo. (Imagen: El Universal)

Resultados:

  1. Matt Kenseth
  2. Dale Earnardt Jr.
  3. Greg Biffle
  4. Denny Hamlin
  5. Jeff Burton

Colaborador Racing5 -Especialista Automovilismo Norteamericano

“Devoto de los autos desde chico, pero sobretodo del automovilismo americano y los óvalos, tipo de pista con la que alucino cada vez que veo una carrera en ellas y donde me distraigo del mundo por un momento y disfruto mi pasión con todo.”

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