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El «3» de Dale Earnhardt vuelve a la NASCAR Sprint Cup Series

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Austin Dillon junto a sus autos para la temporada 2014 de la NASCAR Sprint Cup Series. (Imagen: HHP/Harold Hinson via NASCAR)

Nunca fue retirado. El número característico de Dale Earnhardt Sr., piloto legendario de la NASCAR Sprint Cup Series siempre fue el 3. Cuando el Intimidador murió portando el número en la Daytona 500 de 2001, Richard Childress Racing decidió que su reemplazante en la siguiente carrera no debería llevar el mismo número que llevó por más de 20 años el siete veces campeón. Como una especie de homenaje, Kevin Harvick, el reemplazante de Dale Sr., llevó desde su primera carrera en el mismo auto, el número 29. Pero el 3 nunca fue retirado oficialmente. NASCAR tampoco se movió para hacerlo. Los números son propiedad de los equipos y NASCAR no toma control sobre ellos, luego no lo consideraron un tema, más allá de la importancia de Earnhardt y su número. Por eso, la pregunta no era si volvería a haber un auto de NASCAR con el «3» sino cuando sería y quien sería el piloto que tomaría la responsabilidad de manejar dicha máquina. Ha llegado el momento: Austin Dillon, campeón 2013 de la Nationwide Series, será quién devuelva el número 3 a la Cup Series por primera vez en 14 años.

Dillon no era más que un niño cuando Earnhardt fue exitoso y cuando murió, pero el hecho es que la historia de los Dillon, los Childress y los Earnhardt está íntimamente relacionada. Dillon es el nieto de Richard Childress y ha corrido para el equipo de su abuelo desde que llegó a NASCAR. Richard ha manejado cuidadosamente la carrera de sus dos nietos, Austin y Ty, haciéndolos pasar por todas las divisiones menores de NASCAR, la Truck Series y la Nationwide, antes de ascenderlos a la competitiva Cup Series. Y siempre los dos hermanos han corrido con el número 3, porque más que el número de Earnhardt, ese es el número de Childress. Incluso con la misma tipografía que hizo famoso a Earnhardt. Luego, es lógico que con la ascensión de Austin a Cup después de su título en la Nationwide (y anterior título en la Truck Series), el joven piloto y promesa de NASCAR pueda llevar el número de su abuelo, el «3».

Dillon será auspiciado por Cheerio’s y Dow en 2014, lo que implica incluso un auto 3 de color negro, parecido al que usó Earnhardt Sr. y que le valió el apodo de Intimidador. Así es que todo esto solo generará polémica y ruido entre los fanáticos de NASCAR, muchos de los cuales hubieran deseado que el número se hubiera quedado guardado. ¿Qué te parece a ti? Eso si ya no hay vuelta que darle, el 3 está de vuelta.

Editor Área Motorsport

Sigo el automovilismo desde los cuatro años. Es un deporte que nunca deja de sorprenderme, y que me gusta porque mezcla tanto la destreza y estrategia de los pilotos y equipos con la mecánica y tecnología de los automóviles. Me puedes encontrar en Twitter hablando sobre autos como @felipegana

  • Byron
    12 diciembre 2013 at 12:47

    No lo encuentro una falta de respeto, como bien dijiste, el 3 era de Childress, Earnhardt solo lo popularizo. Ademas, si tuvieramos que quitar numeros por que sus usuarios fallecieron, Ferrari abandonaria el 27 por la muerte de Gilles Villeneuve y si se muere Valentino Rossi, hay que quitar el 46???

  • Matías
    12 diciembre 2013 at 14:03

    Este era el peor secreto guardado por vNASCAR. Todos sabíamos que el 3 volvería con Dillon. Si esta bien o mal, el tiempo lo dirá, pero creo que si ese auto anda corriendo en los 30 o peores nadie va a estar muy contento, ahí si que se va a armar. Austin tiene que si o si andar adelante, si no lo van a querer colgar.

  • benjamin
    12 diciembre 2013 at 17:01

    Yo creo que es un falta de respeto porque el numero pertenece al legendario Dale Earnhardt Sr y como bien dijeron que El lo ocupo durante 20 años, ademas que con ese auto y numero se le conocio como el «INTIMIDADOR»

  • JuanKASO
    12 diciembre 2013 at 18:45

    Creo que RCR guardó suficiente respeto por Earnhardt y su número. También esto es un negocio y para Childress reflotar el auto número 3 con un piloto literalmente de la casa, significa mucha publicidad, marketing, patrocinios y lo mas importante, suculentos dólares. Hoy a nadie parece importarle si el también legendario 43 anda arreando el pelotón. NASCAR es una industria multimillonaria y para recibir un trozo de la torta, algunas veces, hay que sacrificar parte de un legado histórico, aunque a muchos les moleste. Espero que Dillon y su equipo estén a altura del desafío.

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