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[Review] DFSK 500, amplitud y elegancia en justa medida

Hasta la llegada del 500 a Chile la gama de DFSK se quedaba estrecha, pues sólo figuraba con dos modelos muy cercanos en tamaño. Sin embargo, este nuevo SUV es el modelo con el que la marca entrará a competir contra los exponentes más populares en el país. Para ello cuenta con tres atributos clave: su tamaño, tanto exterior como interior, su diseño y su facilidad de manejo.

El DFSK 500 se ubica en el mercado como uno de los modelos más grandes del segmento B y supera por cerca de 8 centímetros en largo al MG ZS y por hasta 19 centímetros al Chery Tiggo2. Por dimensiones casi se pasa al segmento superior. De hecho, no es tanta la distancia que tiene con sus hermanos, el 560 o el 580, pero estos sí ofrecen más espacio interior e incluso asientos para 7 pasajeros en el más grande.

Donde sí se diferencian bastante es en el diseño, aspecto en el que DFSK dio un giro importante de cara a sus próximos modelos. El lenguaje utilizado en el 500 es más sobrio y elegante que el de sus actuales hermanos. Tiene un frontal robusto, con un capó muy alto y una gran parrilla negra, con unos sutiles toques en negro brillante.

Aunque este rostro resulta un tanto discreto, el panorama se hace más interesante en el perfil, gracias a dos líneas de carácter que marcan brillos y sombras y que dirigen la vista hacia los focos traseros. Aquí también llama la atención la subida que hace el borde inferior de la ventana en el pilar C, lugar donde yace la ventana más pequeña que hemos visto en un auto.

La cara posterior de este SUV vuelve a esa limpieza vista en el frontal, con un portalón que es casi liso, donde destaca el nombre del fabricante: DFSK. Esto viene bien, ya que la marca por el momento tiene más presencia en el mercado de vehículos utilitarios que en el de pasajeros, por lo que necesita lucir con orgullo su nombre.

Una nota que marcó muchas de las impresiones impresas en esta prueba de manejo es la carencia de algunos ítems de equipamiento en el 500. Sin embargo, como ya se mencionó en su lanzamiento, la marca está trabajando para traer una tercera versión que complete la gama con una motorización más potente y con más artilugios, puesto que en su competencia se encuentran —por ejemplo— más variedad de diseños de llantas, sunroofs, focos de LED y otros elementos tecnológicos que ensalcen este producto.

Espacio para uno y la familia

Ya fue mencionada la longitud de este modelo; a eso se puede agregar una distancia entre ejes de 2,65 metros, pero esos datos no lo son todo para graficar sus dimensiones. La sensación de amplitud es imperante en el interior del 500, lo que permite a los ocupantes delanteros viajar dentro de él con una mayor sensación de relajo y holgura en el cuerpo.

En los asientos traseros caben cómodamente adultos de hasta 1,80 metros de alto en los asientos de los costados. El mullido en la banqueta es lo justo y necesario y el respaldo tiene un ángulo cómo para viajar algunas horas en él. De todas formas, para ese escenario vendría bien un reposabrazos en el asiento central para tener ese extra de bienestar. Visto desde otro estilo de vida, esta amplitud es ideal para instalar hasta dos sillas de guaguas en los anclajes ISOFIX. De hecho, la misma apertura de las puertas facilita su instalación.

El maletero de 318 litros queda por detrás de algunos competidores, pero no deja de ser amplio.

En el asiento del conductor la vida a bordo del 500 es sencilla debido a que los mandos del infoentretenimiento y el aire acondicionado quedan a un correcto alcance de la mano. La curva de aprendizaje del uso del sistema multimedia es muy amable producto de una interfaz bien organizada y de buena respuesta al tacto. Con esto viene también una aplicación llamada CarAuto, aunque esta no suple la ausencia de Android Auto ni Apple CarPlay.

En lo que es diseño hay una clara cercanía con modelos similares de otros fabricantes, pero en este caso esto no algo malo per se. El minimalismo le sienta bien a este SUV y DFSK supo aprovecharlo para hacer que la percepción de calidad sea alta. Igualmente se lleva una nota sobresaliente en ensamble, ya que ningún panel de su interior emite crujidos ni queda mal encastrado. Sin embargo, el tirador para levantar el suelo del maletero sólo va fijo con un pequeño tornillo y en esta unidad ya se había soltado.

Un manejo sencillo

La clave en la experiencia al volante del DFSK es la facilidad con la que permite llevar la conducción en el día a día. La posición de conducción es tal como se espera de un SUV: elevada, con una banqueta mayormente plana y un punto de vista dominante con respecto al camino, pese a ser un vehículo compacto. No obstante, los conductores más bajos deberán estirar los brazos un poco más de lo ideal para alcanzar el volante, ya que este no tiene ajuste en profundidad. Ahora, esto podría ser sólo un tema de costumbre.

Desde ese puesto la visibilidad es clara en todos los ángulos más importantes, incluida la vista a través de la luneta. Aunque las cámaras hoy son la solución más directa a problemas de esta índole, la versión de entrada del 500 no cuenta con ninguna de ellas, por lo que es conveniente contar con esa buena visión para juzgar dónde están los extremos del vehículo.

Una vez se inicia la marcha la primera sorpresa es encontrar tanta ligereza en cada uno de los mandos involucrados en la conducción. La dirección apenas supone un esfuerzo, la palanca de cambios fluye entre cada marcha y el pedal del freno es blando, aunque consistente en su recorrido. Esto sacrifica parte de la precisión en el manejo, pero supone menos trabajo para dirigir el auto.

La excepción está en el embrague. Aunque este mantiene la tónica de un accionamiento muy liviano, tiene un punto de mordida muy alto en el extenso recorrido del pedal. Esto provoca tirones al pasar los cambios, puesto que las revoluciones del motor bajan más de lo que toca mientras uno levanta el pie izquierdo. ¿La solución? Acostumbrarse a no presionar el pedal hasta el fondo. Sí, por regla general esto no es recomendable, pero es la única forma de mantener intacta la suavidad en la marcha.

El tren motriz del DFSK 500 consta de un motor gasolinero de 1.5 litros sin turbo y una transmisión de manual de 5 velocidades. Sus 114 hp y 147 Nm de torque son suficientes para moverlo con soltura en ciudad, pero se hacen un tanto escasos para mantener el ritmo de carretera en subidas o cuestas.

Otro punto mejorable es el consumo de combustible, ya que durante la semana de pruebas logramos un promedio de 11,2 kilómetros por litro en un uso mixto, levemente inclinado hacia el uso urbano. En este sentido, una transmisión de seis velocidades podría permitirle aprovechar mejor el rendimiento de su propulsor.

La suspensión del 500 le permite un rodado muy mullido y cómodo, aunque esto hace más evidentes sus inercias en curvas y cambios rápidos de apoyo. Por otra parte, el eje trasero da algunos golpeteos en reductores de velocidad y su dirección podría beneficiarse de más autocentrado en velocidades de carretera para mejorar la estabilidad en línea recta. Ahora, estas son apreciaciones finas dentro de lo que es un andar sumamente confortable para un uso cotidiano.

Versiones y seguridad

Este test drive fue hecho con una versión Luxury del DFSK 500, la más equipada de las dos disponibles en Chile. Las diferencias con la versión Comfort no son demasiadas, pero pueden marcar una diferencia en la experiencia del día a día. Principalmente, la Luxury se reserva el sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil y conexión por bluetooth, controles de radio en el volante, cámara de retroceso y un tapiz de ecocuero.

El 500 cuenta en sus dos versiones con doble airbag frontal, frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS, control de estabilidad y monitor de presión de los neumáticos. Para más bolsas de aire habrá que esperar a la mencionada tercera versión o, por qué no, el Seres 3, su variante eléctrica que está siendo homologado en Chile. No obstante, hasta que ello no se confirme, este es el 500 que compite en Chile, el cual está listado en $10.490.000 por la versión Comfort y en $11.490.000 por la Luxury.

Soy un tipo sencillo. Cuando chico me picó el bichito de la pasión por los autos y los síntomas todavía no se me pasan. Los efectos secundarios me llevaron a estudiar periodismo. Hoy estoy acá para entregarme a quienes leen a la naranja.

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